:: Juan José Fajardo, el ausente más presente de la noche
Una fiesta marcada por el drama del incendio de J.J. Chicolino
A la crisis, esa terca criatura que se empeña en aparecer hasta en la sopa de un tiempo a esta parte, le salió un duro competidor el viernes por la noche. Solo teniendo un cronómetro se podría saber si en la gala empresarial se habló más de los bastos que pintan en la economía o de Juan José Fajardo, el propietario de J.J. Chicolino y, por tanto, de las instalaciones fabriles que fueron pasto de las llamas. Aunque, en realidad, lo que ocurrió fue que ambas cosas se combinaron y que, pasase uno por la mesa que pasase, las conversaciones giraban en torno a algo que resumieron muy bien quienes hablaron ante los micrófonos: «O gran exemplo que deu J.J. Chicolino ao anunciar que seguiría coa actividade económica cando o lume aínda non estaba apagado e neste panorama económico tan complicado».
Sí. Juan José Fajardo fue protagonista desde antes de empezar la gala. Porque, conforme iban llegando los asistentes, una pregunta salía a relucir en todos los corrillos. «¿Onde está J.J?», se oía decir. La voz se fue corriendo. Fajardo estaba de viaje en Italia, aunque en la cena estuvo representado por sus familiares directos y presente gracias a las alusiones de decenas de personas.
Durante toda la velada
Así, no hizo falta un reconocimiento especial; un minuto exclusivo... Hubo ánimos para Juan José Fajardo toda la noche. Para él y, como dijo el premiado con el Dolmen de Ouro, para «todas aquelas empresas que o lume da crise está levando por diante». Y, quizás por eso, por estar en un momento muy complicado, y como también dijo Gerardo Triñanes, las reivindicaciones y fricciones de otros años se dejaron para otra ocasión y la del viernes fue una noche «de ledicia e festa».
Alegría que se notaba en los rostros de quienes compartieron mantel y vieron cómo las autoridades les ponían de ejemplo para construir el futuro; alegría que daban las notas de Mozart que tocaba el cuarteto de cuerda Provenza que, por cierto, casaba como anillo al dedo en una gala que parecía ser la de la unión. En una noche que, como llegó a decir Deira, reúne a gente que «cando fai falta demostra de que aquí non hai chiringuitos, senón un tecido empresarial que da exemplo».

